martes, 8 de septiembre de 2009

Olores.

¿No te parece absurdo querer a una persona que está a más de diez mil kilómetros de distacia?
A mí sí.
Es decir, es algo inexorable y que escapa a mi control, pero no deja de ser una estupidez al fin y al cabo.
Claro que me gusta, pero me estoy perdiendo mil cosas de aca, no te puedo tocar, no te puedo oler y ni te puedo besar.
Maldito destino.
Más interesante es la situación cuando se añade otra variable a esta pequeña situación que tenemos entre manos. Más incontrolable todavía. Esta llamada variable te da por un módico precio todo aquello que la otra ni puede ofrecerte. Por eso me preguntaba yo si todo esto valía la pena.
Además hay mil variables más que pueden aparecer en el momento más inesperado, un día antes de verte o peor teniendo el tiempo justo para enamorarte.
No obstante todo esto me da igual, porque cada noche me hace feliz el verte, el hablarte... Y todo eso que no podés darme no importa. Ya me lo darás.
Me voy a dormir, no lo quiero pensar más. A veces pensar demasiado arruina todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario